Estrés y «estar quemado» no es lo mismo. Y aunque sabemos que hay una estrecha relación puesto que el estrés a menudo conduce al desgaste y, por tanto, a que uno acabe quemado, sí es posible manejar la avalancha de horas, alta presión y crisis laborales de forma que estemos protegidos del agotamiento emocional, el cinismo y la falta de confianza en las habilidades de uno mismo que son los patrones que caracterizan el síntoma de «estar quemado». La clave, según Harvard Business Review, es aprovechar tu inteligencia emocional.

La clave no es cuánto estrés sufres sino cómo lo manejas

En el estudio realizado por Harvard Business Review «Leading Through Burnout» se evaluaron a 35 directores médicos (conocidos como CMOs – Chief Medical Officers) de 35 grandes hospitales para determinar su nivel de estrés. A pesar de que el 69% padecía estrés severo, muy severo o el peor nivel posible acorde a MBI (Maslach Burnout Inventory) el factor común para no acabar quemados laboralmente fue la inteligencia emocional.

¿Qué se puede hacer para controlar el estrés y evitar el síndrome de «estar quemado»?

Las personas hacemos todo tipo de cosas destructivas para lidiar con el estrés como comer en exceso, abusar de las drogas y el alcohol o presionarnos más en lugar de bajar las revoluciones. Sin embargo haciendo uso de la inteligencia emocional se puede intentar lo siguiente:

  1. No seas la fuente de tu estrés. Muchos de nosotros creamos nuestro propio estrés al pensar o anticipar un futuro que podría ser estresantes. Las personas perfeccionistas pueden ser más propensas a crear su propio estrés. El estudio refleja que los líderes que están en sintonía con las presiones que ejercen sobre sí mismos pueden controlar mejor su nivel de estrés.
  2. Reconoce tus limitaciones. Ser más consciente de tus fortalezas y debilidades te indicará dónde necesitas ayuda. En el estudio de Harvard Business Review, los directores médicos describieron la transición de un rol clínico más técnico a un rol de liderazgo de equipos como una fuente importante de su estrés. Aquellos que reconocieron cuando la situación superaba sus capacidades, no la superaron por su cuenta, pidieron ayuda y se rodearon de perfiles formados de confianza.

  3. Respira profundamente cuando sientas que la tensión y ansiedad aumentan rápidamente. Como ya se sabe, el  «mindfulness» nos ayuda a lidiar inmediatamente con las causas del estrés. Varios de los participantes del estudio declaran haber hecho uso del «mindfulness» para disminuir su ritmo cardíaco y reducir su nivel de tensión cuando se enfrentan a un factor estresante. 

  4. Evalúa de nuevo tu perspectiva de la situación. ¿Ves alguna situación particular como una amenaza? ¿O lo percibes como un problema a resolver? Cambiar tu perspectiva sobre si estás experimentando angustia o estrés tiene un efecto inmediato sobre tu capacidad para reducir tu nivel de estrés. Una directora médica describió el cambio en su mentalidad de la siguiente manera: “lo que alguna vez sentí como estrés ahora es un buen estrés; me motiva pensar que tengo un problema que resolver «.
  5. Reduce los conflictos poniéndote en el lugar de la otra persona. Vivir en un permanente escenario de conflictos a menudo conduce al agotamiento y por tanto a quemarse, por lo que es mejor reducir los conflictos siempre que sea posible. Se inquisitivo, haz preguntas, escucha profundamente. Mantén la atención en la otra persona y concéntrate en lo que está tratando de decirte. Al tratar de comprender su perspectiva, estarás en una posición mucho mejor para ganar su confianza e influir en él. Una participante del estudio cuenta que un médico irrumpió en su oficina y dijo: «Debes hacer esto o los bebés morirán». El participante cuenta que en lugar de reaccionar a la defensiva, contestar bruscamente y potencialmente causar más daño, se estabilizó y centró su atención en tratar de comprender la urgencia y gravedad de la situación (perspectiva del médico). Su respuesta redujo el conflicto y acabó en una conversación saludable al reducir el estrés.

Recuerda: mejorar tu inteligencia emocinal requiere tiempo y esfuerzo. Sé paciente y amable contigo mismo, sería contraproducente que mejorar tu inteligencia emocional fuera otra fuente de estrés…

Artículo original (inglés)

Harvard Business Review: How Netflix Reinvented HR

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Hire, Reward, and Tolerate Only Fully Formed Adults

Estrés y «estar quemado» no es lo mismo. Y aunque sabemos que hay una estrecha relación puesto que el estrés a menudo conduce al desgaste y, por tanto, a que uno acabe quemado, sí es posible manejar la avalancha de horas, alta presión y crisis laborales de forma que estemos protegidos del agotamiento emocional, el cinismo y la falta de confianza en las habilidades de uno mismo que son los patrones que caracterizan el síntoma de «estar quemado». La clave, según Harvard Business Review, es aprovechar tu inteligencia emocional.

La clave no es cuánto estrés sufres sino cómo lo manejas

En el estudio realizado por Harvard Business Review «Leading Through Burnout» se evaluaron a 35 directores médicos (conocidos como CMOs – Chief Medical Officers) de 35 grandes hospitales para determinar su nivel de estrés. A pesar de que el 69% padecía estrés severo, muy severo o el peor nivel posible acorde a MBI (Maslach Burnout Inventory) el factor común para no acabar quemados laboralmente fue la inteligencia emocional.

¿Qué se puede hacer para controlar el estrés y evitar el síndrome de «estar quemado»?

Las personas hacemos todo tipo de cosas destructivas para lidiar con el estrés como comer en exceso, abusar de las drogas y el alcohol o presionarnos más en lugar de bajar las revoluciones. Sin embargo haciendo uso de la inteligencia emocional se puede intentar lo siguiente:

  1. No seas la fuente de tu estrés. Muchos de nosotros creamos nuestro propio estrés al pensar o anticipar un futuro que podría ser estresantes. Las personas perfeccionistas pueden ser más propensas a crear su propio estrés. El estudio refleja que los líderes que están en sintonía con las presiones que ejercen sobre sí mismos pueden controlar mejor su nivel de estrés.
  2. Reconoce tus limitaciones. Ser más consciente de tus fortalezas y debilidades te indicará dónde necesitas ayuda. En el estudio de Harvard Business Review, los directores médicos describieron la transición de un rol clínico más técnico a un rol de liderazgo de equipos como una fuente importante de su estrés. Aquellos que reconocieron cuando la situación superaba sus capacidades, no la superaron por su cuenta, pidieron ayuda y se rodearon de perfiles formados de confianza.

  3. Respira profundamente cuando sientas que la tensión y ansiedad aumentan rápidamente. Como ya se sabe, el  «mindfulness» nos ayuda a lidiar inmediatamente con las causas del estrés. Varios de los participantes del estudio declaran haber hecho uso del «mindfulness» para disminuir su ritmo cardíaco y reducir su nivel de tensión cuando se enfrentan a un factor estresante. 

  4. Evalúa de nuevo tu perspectiva de la situación. ¿Ves alguna situación particular como una amenaza? ¿O lo percibes como un problema a resolver? Cambiar tu perspectiva sobre si estás experimentando angustia o estrés tiene un efecto inmediato sobre tu capacidad para reducir tu nivel de estrés. Una directora médica describió el cambio en su mentalidad de la siguiente manera: “lo que alguna vez sentí como estrés ahora es un buen estrés; me motiva pensar que tengo un problema que resolver «.
  5. Reduce los conflictos poniéndote en el lugar de la otra persona. Vivir en un permanente escenario de conflictos a menudo conduce al agotamiento y por tanto a quemarse, por lo que es mejor reducir los conflictos siempre que sea posible. Se inquisitivo, haz preguntas, escucha profundamente. Mantén la atención en la otra persona y concéntrate en lo que está tratando de decirte. Al tratar de comprender su perspectiva, estarás en una posición mucho mejor para ganar su confianza e influir en él. Una participante del estudio cuenta que un médico irrumpió en su oficina y dijo: «Debes hacer esto o los bebés morirán». El participante cuenta que en lugar de reaccionar a la defensiva, contestar bruscamente y potencialmente causar más daño, se estabilizó y centró su atención en tratar de comprender la urgencia y gravedad de la situación (perspectiva del médico). Su respuesta redujo el conflicto y acabó en una conversación saludable al reducir el estrés.

Recuerda: mejorar tu inteligencia emocinal requiere tiempo y esfuerzo. Sé paciente y amable contigo mismo, sería contraproducente que mejorar tu inteligencia emocional fuera otra fuente de estrés…

Artículo original (inglés)

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